A continuación se presenta un póster acerca de los trastornos del sueño, como afecta a los niños y como diagnosticar si alguien padece uno de estos trastornos para un tratamiento adecuado.
Los trastornos del sueño son problemas frecuentes en niños y adolescentes, pueden aparecer de forma aislada o asociados con otros problemas conductuales o emocionales. Pero hay problemas con el sueño hasta en el 20-
30% de los niños y adolescentes. Esos problemas tienen un gran impacto en el funcionamiento de toda la familia.
En niños ocasiona que tengan un bajo rendimiento escolar, afecte su estado de ánimo, su conducta y su salud, por lo que es importante diagnosticar a tiempo y realizar el tratamiento adecuado. Para poder realizar un diagnóstico y tratamiento correctos de los trastornos del sueño, primero debemos tener un buen conocimiento de las características del sueño normal en las diferentes edades.
Estadio I: coincide con el inicio de la somnolencia. La actividad alfa disminuye y se intercala con una actividad desincronizada compuesta por ondas beta y theta. El sujeto va progresando paulatinamente hacia un sueño más profundo. Estadio II: la actividad de base es theta, sobre los que aparecen de manera intermitente los complejos K. Es una fase de sueño ligero. Estadio III: sueño mediano. Predomina el ritmo delta. Estadio IV: es la fase de sueño profundo. Es monomorfo, sólo
existen ondas delta de elevada amplitud. Sueño REM o sueño paradójico: con movimientos oculares rápidos, el ritmo cardiaco se incrementa y la presión arterial se eleva.
Los tipos de trastornos del sueño son las disomnias y las parasomnias. Entre las disomnias se encuentra el insomnio, narcolepsia y apnea del sueño.
Insomnio: Aproximadamente un 10% de los adultos experimentan dificultad para dormirse o mantenerse dormido, si la condición persiste durante un mes por lo menos, estas personas pueden sufrir de insomnio. Algunos de sus consecuencias son la irritabilidad, ansiedad, depresión y dificultad para concentrarse.
Narcolepsia: Es una condición caracterizada por marcada somnolencia durante el día, que parece involucrar la aparición repentina de sueño. Cuando las personas con este trastorno se duermen van directamente al sueño REM sin pasar por todos los ciclos del sueño.
Apnea del sueño: son trastornos del sueño relacionados con la respiración, experimentan breves interrupciones respiratorias que pueden interrumpir su sueño varias veces durante la noche. Las interrupciones pueden durar de 10 a 30 segundos, ocurre en personas con sobrepeso y en ancianos.
Entre las parasomnias se encuentran las pesadillas, terrores nocturnos y el sonambulismo.
Pesadillas: Las pesadillas con frecuencia implican la forma típica de un sueño largo y elaborado que es aterrador y deja a la persona totalmente despierta y con mucha ansiedad. Este trastorno es más común en niños.
Terrores nocturnos: Estos terrores llevan a despertares parciales, confusión, desorientación y un alto nivel de activación del sistema nervioso autónomo. Las personas se incorporan abruptamente en la cama gritando y llorando, pero no responden a los esfuerzos de otros para despertarlos o consolarlos. Se caracteriza por gritos, agitación y expresión facial de pánico.
Sonambulismo: Se presentan episodios reiterados de conducta motora compleja que comienzan durante el sueño y el individuo se levanta de su cama y pasea. Las actividades que se desempeñan durante el sonambulismo por lo regular son rutinarias y el individuo no las recuerda por la mañana. Se caracteriza por movimientos torpes, tienen los ojos abiertos pero mirada perdida, pueden realizar actividades como vestirse o desvestirse, puede durar entre 15 a 30 minutos.
Por lo tanto un tratamiento que más se utiliza en este tipo de trastornos son los medicamentos. Mientras que pueden ser útiles a corto plazo, tienen desventajas a largo plazo. Los ansiolíticos, como la benzodiazepina, pueden causar somnolencia excesiva y provocar dependencia del medicamento. Es probable que los tratamientos cognitivos y conductuales a largo plazo sean más eficaces. Éstos varían desde exponer a la persona con insomnio a una luz muy brillante que puede ayudar a reajustar los patrones de sueño afectados por una interrupción del ritmo circadiano, a cambiar la hora de dormir y hasta tratamientos psicológicos. Con frecuencia el tratamiento cognitivo es útil para los problemas de sueño, si éstos se relacionan con las creencias y expectativas irreales del individuo con respecto al sueño.
Pregunta:
Menciona como afecta estos trastornos en la infancia